El puerto de Barcelona de Tusquets: de un contenedor de Palma al fondo del Museu Marítim

El puerto de Barcelona de Tusquets: de un contenedor de Palma al fondo del Museu Marítim

En un contenedor del centro histórico de Palma de Mallorca. Allí, durante el mes de agosto de 2004, el mallorquín Toni Amengual se encontró 4.080 negativos en muy buen estado de conservación después de que se vaciara un local. En una caja, se encontraba una colección de fotografías en blanco y negro en formato 6×6, lo que denota que el autor era semi-profesional, del puerto de Barcelona y espacios de la costa catalana, como Montgat, Castelldefels o Sitges. Todas ellas tenían en común que reflejaban escenas cotidianas de los puertos, muelles, embarcaderos, playas… un auténtico tesoro marítimo que mostraba el periodo de la posguerra, entre los años 1942 y 1959.

La aventura de Toni Amengual y sus negativos ha acabado en 2020, 16 años después del descubrimiento, tras vender las fotografías al Museu Marítim de Barcelona, que adquirió las instantáneas por 15.000 euros gracias a la financiación de la Diputación de Barcelona. El objetivo es garantizar la conservación de la colección, que tiene un alto valor fotográfico por la temática, la calidad y por la pertenencia a una época histórica, la posguerra, de la que hay pocos testimonios gráficos en el museo. Después de que hace unos años Amengual ofreciera los negativos al Arxiu del So i la Imatge del Consell de Mallorca, y este lo rechazase porque no contenía documentación sobre la isla, las imágenes recalarán en el Museu Marítim de Barcelona, que las incorporará a su fondo fotográfico y prevé exponerlas al público en otoño.

Hasta ahora, hemos obviado de forma intencionada el nombre del autor de las fotografías. Es otro de los misterios que ha rodeado el caso de los negativos encontrados por Amengual. Un año después de toparse con ellos, en un artículo periodístico, este hablaba de la existencia de los negativos, pero desconocía su autor.

La venta, a partir de un club de Facebook

“Tuvimos la suerte que Toni Amengual guardó los negativos en su casa, los documentó, ordenó y digitalizó”. Así lo explica Sílvia Dahl, la conservadora del Museu Marítim especializada en colecciones fotográficas. La pista sobre las fotografías se la encontró el museo hace dos años en un grupo de Facebook, llamado Fotografía de Mar. “Allí nos dimos cuenta que una persona las vendía y enseguida nos pusimos en contacto con él”. Dahl explica que en ese momento no se pusieron de acuerdo en el importe de la operación, ya que el museo no disponía de fondos suficientes para comprar las imágenes.

Dos años después, se ha podido subsanar y mediante la intermediación de la Diputación de Barcelona, el Museu Marítim ya tiene los negativos en propiedad. “Hicimos la compra todavía sin saber quién era el autor, pero nos pareció un material muy interesante”. De hecho, Dahl revela que hace dos meses se conoció gracias a un reportaje publicado en el diario ‘El País’ que este era realmente Joaquín Tusquets de Cabirol, un químico y empresario de Barcelona, gran aficionado a la fotografía. Ahora, el museo dispone de los negativos y la familia las copias en papel.

Son fotografías en blanco y negro, que por eso se han conservado en buen estado, que “denotan que están hechas en un formato amateur”. La conservadora añade que muestran la voluntad de captar una vertiente artística y estética, más allá del contexto duro del momento histórico de la posguerra. Representan imágenes de paseo de domingo que reflejan una realidad alegre, tal vez de un pasado que dejó de existir. Sílvia Dahl atribuye las instantáneas a una persona de un poder adquisitivo alto, que podía permitirse un tipo de cámara de la que se extraían fotografías en un formato de 6×6.

La Barcelona de la posguerra

Según las investigaciones del propio museo, Joaquín Tusquets, que nació en Barcelona en 1904 y falleció en 1979, era una persona que era aficionada a la fotografía, con un laboratorio de revelado en casa, y que perteneció a alguna agrupación fotográfica de Cataluña. La casualidad ha querido que fuera Toni Amengual, un mallorquín y antiguo asistente del pintor Miquel Barceló, quién se encontrara los negativos.

Dahl afirma que las imágenes “contienen una parte estética que documenta con mucha sensibilidad el puerto, los barcos y el paisaje marítimo de Barcelona y con los ojos de hoy podemos observar cómo ha cambiado”. Para la conservadora, el descubrimiento es una pequeña joya, que pasará a formar parte de la colección permanente del equipamiento. “Ahora, los negativos los tenemos en una nevera para conservarlos”. De nuevo, la suerte, la verdadera protagonista de esta historia, ha querido que las imágenes sean testimonio de una época con pocos recuerdos gráficos.

“Ese pequeño tesoro”, tal como lo define Sílvia Dahl, ahora se podrá compartir en el museo. “Gracias a sus excursiones fotográficas con un tono amable de experiencias de fin de semana, podemos conocer una parte de la historia”.

Un testimonio de la cultura marítima

La directora del Museu Marítim, Elvira Mata, considera que la adquisición afianza “el papel del museo en la preservación del patrimonio y la cultura marítima, tanto para conocer el pasado, como para aportar elementos que nos permitan explicar que somos hoy e intuir el futuro de nuestra sociedad”. La colección enriquecerá los testimonios gráficos de un periodo de 30 años, caracterizado por las dificultades económicas y sociales. A partir de ahora, las imágenes se podrán estudiar y divulgar en el contexto de la historia marítima a la que pertenecen.

Sílvia Dahl hace un llamamiento a los ciudadanos y a las empresas para que adquieran conciencia de los archivos de imágenes y objetos que tienen en su entorno cotidiano y que no deberían desaparecer. “Les pedimos que no los tiren, sino que contacten con nosotros. Con pequeñas piezas, se puede crear un puzle de la historia que en el museo podemos preservar”.

En los últimos tiempos, el museo está adquiriendo material de náutica deportiva, pesca, marina militar y mercante para suplir el vacío que existe en algunos ámbitos y ponerlo a disposición del ciudadano. De ese propósito surgió la compra de unos negativos que reflejan un periodo concreto del puerto de Barcelona y de un mundo marítimo que ya no existe y que ha estado a punto de olvidarse definitivamente de no ser por un cubo de basura.

Fuente: https://bit.ly/358qzw3