Marina de Valencia planifica su futuro tras perdonarle el Estado los 330 millones que le adeudaba

Marina de Valencia planifica su futuro tras perdonarle el Estado los 330 millones que le adeudaba

El consorcio que dirige el recinto pretende que también asuma 60 millones que debe a un fondo inversor. El Gobierno se niega a condonar la deuda del Puerto de A Coruña por punta Langosteira

El alivio financiero que ha supuesto la condonación por el Estado de los 330 millones que el Consorcio Valencia 2007 adeudaba al Estado a través de un crédito del ICO permite ahora a la Marina Real de Valencia, el espacio urbano creado para la disputa de la Copa del América, afrontar una nueva etapa sin el enorme lastre para sus cuentas que suponía esa deuda. 

A pesar de la cuantía de esa operación y de que el Gobierno central se niega a efectuar una similar con la deuda de 200 millones de la Autoridad Portuaria de A Coruña con Puertos del Estado, las autoridades valencianas se fijan como objetivo inmediato que el Estado asuma también el pago de los 60 millones del crédito que el consorcio mantenía con el Banco Santander y que fue traspasado al fondo estadounidense TCA, por lo que el perdón a la entidad levantina llegaría casi a los 400 millones.

La liberación que hace posible esa condonación deja a la Marina Real de Valencia las manos libres para ponerse a diseñar su futuro, para el que había establecido 25 objetivos en el plan que debía desarrollarse desde 2016 hasta 2021, pero que los problemas económicos primero y después la pandemia han llevado a que solo se hayan completado la mitad. 

Uno de los más destacados es la construcción de un hotel de 30 plantas de altura en uno de los puntos más destacados del recinto y a corta distancia del mar, lo que en principio podría suponer un problema con la Demarcación de Costas, aunque el consorcio ya se encargó anteriormente de asegurarse que ese proyecto estaría sometido a la normativa portuaria y que por lo tanto tendría vía libre. 

En la actualidad continúan ejecutándose actuaciones como el Museo del Mar, el circuito de running, espacios para la innovación en antiguos tinglados de la competición de vela, una plaza abierta en otro de esos tinglados, un espacio cultural flexible y un polideportivo náutico. 

Faltan por ponerse en marcha proyectos como un varadero industrial y la privatización de los amarres, sobre la que existe una investigación de la Comisión Europea acerca de las ayudas del Estado recibidas por esta iniciativa. El consorcio pretende además diseñar una marca turística propia para la Marina que la identifique como un destino náutico, cultural y gastronómico.

Al igual que sucede en A Coruña con los terrenos portuarios que quedarán liberados, los dirigentes del consorcio valenciano pretenden aprovechar la amplia superficie de Marina de Valencia para mejorar la movilidad y el espacio público, tanto en el interior del recinto como de este con el resto de la ciudad. 

El Consorcio Valencia 2007 sufrió en 2020 unas pérdidas de 1,2 millones que rompieron una racha positiva de tres años, ya que solo en 2019 los beneficios fueron de 8,5 millones. La pandemia obligó a la entidad a aplazar el cobro de los cánones a los establecimientos hosteleros instalados en su recinto, que le proporcionan la mitad de sus ingresos y, aunque el incremento de los amarres de embarcaciones generó nuevos recursos a la entidad, no fueron suficientes para compensar la caída de los anteriores.